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Pudo haber sido tan hermoso...

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Foto de Chus Martin @lankara https://www.flickr.com/photos/lankara/17315793616/ Se bebieron una botella de vino viendo atardecer en el Templo de Debod. Charlaron y charlaron de lo divino y de lo humano, de lo que fueron, de lo que son y de lo que querían ser, de la vida y de la muerte, del amor y del olvido. En un momento dado se cogieron de la mano, como dos adolescentes. Silencios hablados, palabras silenciadas, carcajadas descontroladas, sólo ellos dos; el resto del mundo no existía salvo por una música de violines invisibles, pétalos de rosas flotantes y la expectativa de lo que estaba por venir. La penúltima en La Latina, la última en la casa de él. Bajo el felpudo de la entrada enterraron  el miedo al rechazo, los prejuicios y las moralidades. Con los ojos cerrados ella se dispuso a disfrutar de ese momento largamente esperado. Sentía su respiración entrecortada, el ligero temblor de sus piernas al roce del brazo derecho de él en torno a su cin...

¡Sólo tenía diez años!

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"Sin título" Foto de Chus Martín  https://www.instagram.com/chus_martin/ https://www.instagram.com/p/-YxoWMPov4/ A día de hoy sigo sin entender qué le llevó a hacer aquello. Quizás pertenece a la categoría de preguntas que nunca tendrán respuesta o que si llegan a tenerla no nos convencerá del todo ni nos consolará el haberla sabido. Todavía veo de vez en cuando a su madre cruzar por la plaza Santiago, siempre vestida de negro, pero igual de altiva y aparentemente distante de todo, como cuando él vivía. Nada en su cara ha cambiado. No ha envejecido. Y al parecer tampoco ha cambiado de casa y sigue viviendo en el mismo sitio en el que sucedió todo. ¿Por qué? Podían haberse permitido marcharse a otro barrio, a otra ciudad incluso, pero tanto ella como su marido, al que de vez en cuando he visto colgado de su brazo, vestido de traje corbata, tan altivo y aparentemente distante de todo como ella, han decidido quedarse donde estaban. ¿Un auto...

Fintanela, Fintanela...

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Fintanela . Foto de Chus Martin @lankara. https://www.flickr.com/photos/lankara/23044840531/ Fintanela. Así la llamaba todo el mundo desde que hace un tiempo indefinido (unos decían que desde Nochevieja, otros que desde Semana Santa) apareciese por el barrio para hacer de sus calles su hogar. Dos cosas llamaban poderosamente la atención de Fintanela cuando la veías por primera vez: una era que realmente se trataba de un hombre de mediana edad vestido con ropa de mujer superpuesta sin ton ni son y sin sentido estético alguno y la otra eran sus labios garabateados de un intenso rojo pasión.    Se movía por el barrio de las Letras arrastrando un desvencijado carrito de la compra hasta que encontraba el lugar perfecto donde acampar ese día. Entonces sacaba de él un bulto cubierto por un trapo que fue blanco un día y desenvolviéndolo extraía como un mago de su chistera una caja de zapatos cuidadosamente conservada. Le quitaba la tapa que usaba después como una es...

Desbancado

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Soledad .  Foto de Chus Martín. @lankara https://flic.kr/p/pfHKcv No fueron pocos los que apostaron que serías la próxima Penélope escocesa, en espera desesperada, mirando con ojos acuosos y cansados fijamente el horizonte, desde el alba hasta el ocaso, sol que viene sol que va, deseando obsesivamente ver asomar en la línea que separa mar y cielo la silueta de mi barco. Las apuestas más altas , sombras de desconfianza y de recelo, afirmaban que la embarcación sí aparecería puntualmente el día y hora señalados; pero yo no desembarcaría de él, ausente presencia, incumpliendo así mi promesa de regresar a ti.  Loca tú, creyente fiel, no perderías la esperanza y seguirías aguardando a que cualquier día a cualquier hora descendiese de cualquier navío, buscándote con la mirada para explicarte el motivo de mi retraso, me equivoqué de día, estaba enfermo de muerte, perdí el tren que me llevaba hasta él, sufrí un secuestro, mi pasaporte estaba caducad...

¡Un helado de vainilla, por favor!

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"Doña Vicenta".  Foto de Chus Martin. @lankara https://flic.kr/p/vXsaKj ¿Y qué quiere que le cuente una vieja como yo, joven? Mi vida es de lo más normal, aburrida diría yo, pero ya que insiste tanto y me he comprometido a ayudarle en su estudio, pues, allá voy. Me llamo Vicenta, tengo más de setenta años y menos de ochenta, permítame que conserve algo de coquetería y no le diga mi edad exacta. Tengo tres hijos, siete nietos, dos perros, un gato, doce gallinas, un gallo y un marido, Enrique, quien aún me acompaña cada mañana a trabajar en la huerta. Mi fruta favorita es la uva y siento pasión por las hormigas, nunca he sido capaz de matar ni una, tan trabajadoras, tan sobrias ellas. Tuvimos varias tierrucas que nos permitieron sobrevivir y alimentar a mi familia pero hoy están yermas, como mi cuerpo, gracias a que la pequeña pensión que percibimos nos permite disfrutar de nuestra vejez con cierta holgura. Mi color favorito es el rojo aunque en...

Ochenta y siete escalones

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"Rayo de luz en la escalera". Foto de Chus Martin @lankara https://flic.kr/p/rqsjxh   Cincuenta y ocho mil cuatrocientas son las veces que aproximadamente he subido y bajado las maravillosas escaleras de mi casa a lo largo de mi vida. Los primeros escalones que subí gateando fueron éstos, con el consiguiente chichón en la cabeza producto de mi piel acariciando el suave y frío mármol. A fin de evitar ulteriores caídas, tanto mías como de otros vecinos, en la siguiente Junta de Propietarios se aprobó por unanimidad la instalación de tiras antideslizantes.    A los dieciséis años me rompí el brazo izquierdo al querer volar por ellas propulsada por la alegría de mi primera cita con Mario mezclada con el miedo a llegar un segundo tarde. A fin de evitar ulteriores intentos de emular a Ícaro, en la siguiente Junta de Propietarios se aprobó por unanimidad la instalación de una barandilla dorada.   A los diecinueve ...